Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios, no me habéis puesto todavÃa en tal situación como para que yo me las quite y creo que no llegaré a ese punto, mientras pueda defenderlas, porque serÃa una gran afrenta si me fuera desarmado.
—Señor, tenéis que hacerlo o faltaréis a vuestra promesa.
—¿Mi promesa? ¿Os he prometido algo?
—SÃ, ¿no me conocéis?
—No, si no me lo decÃs.
—Os lo diré. Soy Grifón del Mal Paso; os entregué mis armas a la entrada del Bosque de los Cuatro Peligros, porque no tenÃais ningunas, que os las habÃan quitado según me dijisteis; era la tarde que buscabais al caballero rojo que se habÃa llevado a un escudero de la tienda donde estabais comiendo. Por el servicio que os hice me prometisteis que me darÃais vuestras armas en el primer lugar en que os encontrara, si no estabais combatiendo. Ahora no estáis combatiendo y por eso os pido las armas que lleváis; si no me las dais, faltaréis a vuestra promesa.
—Señor, ciertamente os lo prometÃ, pero por Dios, esperad hasta otra vez, y obraréis bien y de forma cortés, porque bien podéis ver que voy con gran prisa en ayuda de esta dama.
—Lanzarote, no esperaré.