Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Y a continuación le cuenta las penas y tribulaciones que habÃa pasado para salvar a los nobles de su tierra.
—Y Dorién, el hijo de Claudás, ¿se ha repuesto del golpe que le dio mi hermano Boores?
Lambegue empieza a reÃr y le dice que se ha curado como quien llega a su fin.
—¿Cómo? ¿DecÃs que ha muerto? ¿De verdad?
—Señor, yo lo vi yacer en un ataúd, sin alma, frÃo.
—Que nadie me combata ahora disputándome mi herencia, pues será rechazado. Y que Dios evite que Claudás muera antes de que yo le haya podido enseñar las penalidades que debe sufrir quien se apodera a la fuerza de la tierra ajena.
Asà habla Lionel y todos cuantos lo oyen se quedan admirados por la fiereza de las palabras que dice; la Dama del Lago está más contenta que nadie y lo escucha con tanto gusto que no se ocupa de ninguna otra cosa. Lambegue le cuenta a continuación cómo habÃa acudido y según qué trato, y que Farién no saldrá de la prisión hasta que Leonches, el señor de Paerne, los haya visto a él y a Boores.
Entonces le pregunta la Dama del Lago a Lionel qué va a hacer, si irá o no.
—Señora, haré lo que me aconseje mi doncella, que está aquà conmigo.