Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Entonces se ponen en pie todos y corren a las hachas y a las espadas, de las que había gran abundancia allí dentro. Al ver esto, mi señor Galván se ata el yelmo y corre al escudo. Los otros le atacan con las espadas desenvainadas, dispuestos a matarlo y él no evita a ninguno de los que le llegan, sino que golpea al primero que encuentra, aunque iba desarmado, con tanta fuerza que le parte la cabeza en dos mitades y lo hace caer muerto. Ataca a los demás, que hacían todo lo posible por herirle; a uno lo alcanza cortándole el brazo entre el hombro y el codo. Los demás se dan a la fuga cuando ven a su compañero en tal estado. Mi señor Galván no se molesta en perseguirlos, sino que monta en su caballo y reemprende el camino, cabalgando hasta después de vísperas, en que llega a un gran valle y contempla a sus pies el fondo del mismo; allí ve un castillo pequeño muy bien asentado, porque estaba rodeado de agua por todas partes y tenía buenas murallas almenadas. Dirige su caballo hacia allí, pues desea pasar la noche en aquel castillo; llega hasta el castillo y en él encuentra un puente de madera por el que se llegaba a la fortaleza.