Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Doncella, ardÃa más por vos que por ninguna mujer que haya nacido; pero os habéis defendido tan bien con las palabras, que no os volveré a pedir nada que os pueda molestar: os aseguro que de todas las doncellas que conozco, ninguna me ha hablado con tanta lealtad como vos. Os ruego que me perdonéis el daño que os he causado con mis palabras.
La doncella lo hace de buena gana.
Cabalgaron hasta llegar a la casa de la doncella; cuando la señora ve venir a su hija sana y salva, corre a su encuentro y la besa más de cien veces, mientras llora de compasión por ella. Ésta le pregunta:
—¿Qué ocurre, señora? No es a mà a quien debéis festejar, sino a este noble caballero, que ha hecho más por mà y por vos de lo que merecÃamos, pues ha arriesgado el cuerpo por mÃ, sin haberme visto hasta hoy. Pensemos en servirle y honrarle, que no llegaremos a recompensarle el bien que nos ha hecho en esta jornada.
A continuación, salta del palafrén en el que iba y corre al estribo de Guerrehet, que dice que no desmontará en modo alguno, pues aún no es hora de albergarse y que falta mucho; además tiene tanto que hacer, que no puede entretenerse más y que se marchará encomendándolas a Dios. La doncella lo sujeta por el freno y le dice que no rehúse por nada, pues tendrá que quedarse a la fuerza, quiera o no.