Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¿Por qué lo decÃs?
—Porque habéis venido a asediar esta ciudad, según creo, y dentro de ella están mis amigos, que son muchos, mis iguales y mis deudos, a los que acepté el juramento para protegerlos de vos; si mueren o reciben daño ahora, será por mi culpa.
—¿Por qué me han cerrado la ciudad, que es mÃa, siendo ellos vasallos mÃos también?
—Os lo voy a decir: es normal que al ver venir gente armada, se defiendan o protejan hasta saber qué pueden esperar, paz o guerra; y como no sabÃamos de qué gente se trataba, la ciudad se puso en guardia. Si prometéis entrar en ella como señor, manteniendo la paz, haré que os la abran de inmediato, y podréis entrar.
—No entraré si no es causando un gran daño a los de dentro.
—Señor, los he aceptado bajo mi protección: os pido y suplico como vasallo vuestro que no hagáis que me avergüence; recibidlos en paz y si han hecho algo malo contra vos, lo repararán de acuerdo con vuestra voluntad.
Claudás le contesta que no hará nada de eso, a la vez que sus mejores nobles le dicen que si no venga sobre los de la ciudad la muerte de su hijo «y la gran afrenta que os hicieron, no volveréis a ser honrado en la tierra».
Avanza un poco Farién y le dice: