Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote, que había pasado calor cabalgando, mira la fuente y la ve tan hermosa que le entran ganas de beber; toma una copa de oro que había delante de él y la llena con el agua de la fuente, bebiéndosela entera y encontrándola buena y fresca, según le pareció, pues tenía gran calor; bebió más de la cuenta, creyendo que le hacía bien, de forma que antes de levantarse de la mesa, se encontró tan mal que pensaba que moriría allí mismo. Se desmaya por el dolor que siente en el corazón y durante un gran rato yace como si estuviera muerto. Al cabo, cuando puede hablar y el corazón le vuelve en sí, dice:
—Señora, moriré lejos de vos. Me parecería buena muerte si me hubiera llegado entre vuestros brazos.
Luego, vuelve a caer por el dolor que siente y se le vuelven los ojos en la cabeza, yaciendo desmayado de tal forma como si estuviera muerto.
Cuando la vieja lo ve en tal situación, empieza a gritar:
—¡Santa María, ayuda! ¿Va a morir acaso de esta forma el mejor caballero del mundo?
—Señora —le pregunta el caballero—, ¿quién es? Decídnoslo.