Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Va por el prado y recoge las hierbas que cree que son buenas para quitar el veneno; luego, regresa y las machaca con el puente de la espada de Lanzarote, en la misma copa en la que había bebido, añadiendo triaca; después le abre la boca y le mete un poco. Lo bebe como puede, aunque ya estaba tan abotargado que sus piernas eran tan gruesas como el pecho de un hombre.
Después de beber lo que la doncella le había dado, empezó a hincharse cada vez más, hasta que estuvo tan gordo como un tonel. La doncella le dice a su hermano:
—Señor, id picando espuelas y traed toda la ropa que encontréis en mi habitación; acostaremos aquí a este caballero, pues pienso que si ahora intentáramos llevarlo, moriría.
El caballero salta sobre su caballo y la doncella le ruega que regrese pronto. Se marcha tan deprisa como puede el animal y no tardó mucho en regresar, haciendo llevar un rocín cargado de ropa, y llevando él mismo en la mano un frasco que su hermana le había pedido.