Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Tengo tales deseos de ver a Lanzarote que nunca deseé tanto ver nada. Creo que moriré si no lo veo en breve: desearÃa verlo y tenerlo de tal forma, si pudiera ser, que ni el rey ni los nobles se enterasen de nada, y que sólo lo supiéramos yo y vos.
—Por mi fe, os indicaré cómo llegará a vuestra presencia, sin que lo sepa nadie más que nosotros dos.
—Decidme, y lo haré según vuestro consejo.
—Por mi fe, la mejor forma que veo es que le roguéis al rey que haga convocar un torneo para la octava de la Magdalena y que acudan los caballeros de todas partes; seguro que viene mucha gente, y cuando estén todos juntos y el torneo esté completo, vendremos yo y él sin que nadie nos conozca, y de esa forma lo podréis ver y tener. Y para que la gente se entere todavÃa menos, os ruego que no digáis hasta entonces que habéis oÃdo nada de él.
—Por mi fe, no lo haré.
De esta forma se ponen de acuerdo y juegan y se divierte durante toda la noche.
Al dÃa siguiente regresó el rey del bosque; cuando la reina lo vio fue a su encuentro, dándole la bienvenida; él fue a oÃr misa. Después de comer, cuando retiraron las mesas, le dijo la reina al rey: