Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Buen amigo, no haré nada sin el permiso de mi señora, aunque en ello vaya mi vida: tendréis que ir sin esperar más a la corte y le contaréis a mi señora lo que ocurre; decidle que moriré si no hago la voluntad de la doncella y decidle también que si ella quiere estoy dispuesto a morir.
—Por mi fe, irÃa con mucho gusto, pero os veo en tal situación que no creo que vivierais para cuando yo regresara, por eso tenéis que tomar una decisión rápidamente.
Lionel sale de la tienda y va a la de la doncella, que estaba muy grave, y la saluda de parte de Lanzarote, diciéndole:
—Doncella, mi señor os hace saber que lo habéis curado una vez de la muerte y os debe una recompensa como corresponde a la de devolver la vida. Si lo podéis sacar de la enfermedad en la que se encuentra, os promete que podréis hacer a partir de ahora con él como con vuestro caballero y vuestro amigo, si asà lo deseáis.
Cuando la doncella oye estas palabras se pone tan contenta que le parece tener a Dios delante de ella, y responde, suspirando:
—Buen señor, ¿es cierto que me manda esas noticias?
—Doncella, sÃ.