Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Entonces soy afortunada, pues ahora tendré lo que he deseado más en mi vida, y a partir de este momento dejaré de estar enferma, pues la alegrÃa que me entra en el corazón sólo de oÃrlo lo supera todo.
Se sienta y se pone la camisa, arreglándose lo mejor que puede; luego va ante Lanzarote tan engalanada que resulta muy hermosa de ver. Lionel ya habÃa montado a caballo, completamente desarmado, aunque llevaba la espada, y vestÃa un vestido de seda, con cota y manto; emprende el camino para ir a la corte y cabalga tan rápido como puede su caballo.
Mientras tanto, la doncella habÃa ido ante Lanzarote, que estaba enfermo; éste, al verla venir, le mostró la mejor cara que pudo y le dijo:
—Mi doncella, que en buena hora os hayáis levantado. TenÃa gran necesidad de que vinierais, pues estoy más enfermo y débil que antes; os ruego que os esforcéis por mà hasta que me cure, y a cambio seré caballero vuestro el resto de mi vida.