Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La doncella le contesta que no pide nada más. Mientras hablaban así entró el caballero que era hermano de la doncella; al verla con Lanzarote se puso muy contento, pues pensaba que su hermana aún estaba enferma. La joven ordena que le preparen la comida a Lanzarote y dice lo que se le debe dar. Se ocupa de él haciendo que duerma y descanse durante toda la noche, de forma que el día siguiente se encontró más ágil que la víspera. Le preparó un ungüento maravilloso que le hizo usar, untándole con él las sienes y los brazos. Se quedó tan dormido que no volvió a despertarse hasta la hora de vísperas; cuando se despertó se encontró muy aliviado de su dolor.
La doncella le pregunta cómo está y Lanzarote le responde:
—Bien, gracias a Dios, pues pienso sanar en breve.
La doncella se pone muy contenta y hace que coma un poco, porque tenía la cabeza vacía. Después, vuelve a dormirse y no despierta hasta por la mañana; entonces mira por la puerta del pabellón y ve a Lionel que regresa a galope tendido y que había espoleado tanto al caballo que llevaba sangre hasta por la parte más gruesa de las patas. Lionel se acerca, descabalga y se dirige a Lanzarote, al que encuentra solo, pues aún dormían todos. Cuando ya está ante Lanzarote, éste le pide noticias de su señora.