Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Tomó un cinturón de cabos de oro que llevaba ceñido y que la reina le había regalado, y dijo:
—Doncella, tomad. Tened por seguro que no hay en el mundo una dama ni una doncella a quien se lo daría.
La joven se lo agradece y lo toma alegre y contenta; luego le da un broche de oro, rogándole que lo lleve al cuello por su amor; Lanzarote le dice que lo hará gustoso.
A continuación pide las armas y se las dan; después de armarse bien se despide de todos los que hay y monta a caballo, marchándose con Lionel y con la vieja que los lleva de un lado para otro hasta que llegan al castillo que tenían los cinco hermanos que combatían contra su padre, el duque Karlés, a quien ayudaba Gueheriet. Cuando Lanzarote llegó allí, los hermanos habían perdido toda la tierra y sólo les quedaban dos castillos, de los que no se atrevían a salir, y en la última batalla habían perdido la mitad de sus hombres.
Después de que la vieja le llevara allí, Lanzarote le pregunta los motivos de la guerra; le cuentan las mayores mentiras del mundo y critican al duque, de forma que Lanzarote pensó que era cierto: juró sobre sagrado que no dejaría a los cinco hermanos hasta quitarle las tierras al duque, y Lionel hizo lo mismo. Cuando la vieja vio que lo habían jurado se dirigió a los cinco hermanos y les dijo: