Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, no os lo diré; pero comed y reconfortaos; acostaos cuando os apetezca en esa cama que es hermosa y rica.
—Señora, dadme noticias de Lionel, si las sabéis.
—Por Dios, señor, no sé dónde está Lionel ni, que yo sepa, oà hablar nunca de él; por eso, no os puedo decir verdad ni mentira sobre su persona.
Al oÃr que está asà de perdido, no sabe qué decir; a pesar de todo, come y se sienta, porque no habÃa comido en todo el dÃa: estaba triste y preocupado. Cuando terminó, fue un criado a descalzarle y lo acostó en una cama que habÃa preparada en medio de la sala. Durmió mal durante toda la noche, pues no dejó de pensar en sà mismo y en Lionel; toda la noche la pasó pensando y no durmió, ni descansó.
Por la mañana, después de la hora de prima, cuando el sol ya se habÃa levantado, fueron a verlo las tres damas que lo habÃan llevado allÃ; iban vestidas y engalanadas con tanta riqueza que serÃa imposible superarlas. En la habitación, empezó a hablar la que era reina:
—Señor caballero, sois prisionero nuestro, pero habéis tenido la fortuna de que el rescate será fácil.
—Señora, decÃdmelo y si puedo, lo pagaré.