Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Buen señor, al menos decidme algunas de las hermosas justas que realizó, que las oiga este valiente caballero que aquà está alojado, para que las pueda contar cuando regrese a su tierra.
—Os puedo contar más de mil hermosos golpes, pues durante todo el dÃa lo he seguido para ver las maravillas que realizaba: lo vi matar de cinco golpes a otros tantos caballeros y servidores con tanta rapidez que partÃa casi hasta la mitad a los caballos y a los caballeros; os puedo decir que partió en dos mi escudo y rebanó la silla, cortando a mi caballo por medio de los hombros, y todo eso fue un solo golpe.
—Señor, pienso que no habréis recibido más golpes.
—¿Cómo, señora? ¿Qué decÃs? Por Dios, no hubiera esperado otro golpe ni a cambio de toda la tierra del rey Arturo, pues después de probar su espada no habrÃa necesitado médico, sino la muerte; no hay hombre tan atrevido en el mundo, según creo, que tras ver lo que hacÃa esperara un golpe suyo.
La dama se echa a reÃr.
—Y os diré mayores maravillas —continúa el señor—, porque le vi derribar con un trozo de lanza a cuatro caballeros: eso no lo habÃa hecho nunca ningún hombre, ni diablo.
—Decidme, ¿qué harÃais si lo tuvierais en vuestra casa?