Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando el rey vio lo que acababan de hacer, hizo que los tacharan de los escritos y dijo que jamás volverían a estar en la mesa en toda su vida. Mientras tanto, los hermanos siguieron al otro, alcanzándolo a la entrada de un bosque, y le atacaron. El joven era de gran valor y se defendió dándoles muerte a los tres, pero recibió tantas heridas que no pudo continuar y cayó desmayado, como muerto, por la sangre que había perdido en abundancia. Yo pasaba por allí armado y montado en mi caballo, y regresaba de Campercorantín; al ver al caballero que yacía en el suelo fui hacia allí y lo encontré cubierto de sangre, y su caballo muerto junto a él. Cuando me vio, me pidió por Dios que lo montara en mi caballo delante de mí y lo llevara a la corte, sentándolo en la Mesa Redonda, «pues si muero allí, mi alma quedará más a gusto para siempre». Hice lo que me pedía y lo llevé a Carduel. Cuando Uterpandragón lo vio y supo la hazaña que había realizado y el don que pedía, dijo que lo había merecido muy bien; ordenó que lo colocaran en uno de los asientos de la Mesa Redonda y cuando los familiares de los que habían quedado muertos vieron el daño que les había hecho, intentaron matarlo, pero el rey les dijo que los destruiría si le ponían la mano encima: el caballero vivió después dos días y murió en la Mesa Redonda. Yo fui testigo de aquella aventura y por eso pregunto si siguen teniendo la misma costumbre.