Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, por Dios —le dice el anciano—, dejad ese escudo, pues si lo lleváis no encontraréis a nadie en toda esta tierra que no os perjudique en todo lo que pueda.
Él le contesta que no llevará otro.
Se marcha y cabalga hasta llegar a la entrada de un bosque. Allà encuentra a dos doncellas que llevaban un perro faldero; éstas, al ver el escudo blanco moteado de negro, sienten tal miedo que dejan caer el perro y se dan a la fuga. Él pica espuelas y alcanza a una, sujetándole el freno del caballo:
—Doncella —le pregunta—, ¿por qué tenéis tanto miedo?
—Señor, por el escudo que lleváis. Al veros venir, pensé que era el señor de este castillo.
—No os preocupéis; no tenéis por qué asustaros.
—Señor, no de vos.