Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señores, si me entregáis al rey Claudás, ¿cómo estaréis seguros de obtener la paz y de ganar su amistad?
Le preguntan por qué lo dice.
—Porque si os asegura las dos cosas, no será difÃcil lograrlas, pues estoy dispuesto a entrar ahora mismo en su prisión.
Al oÃr tales palabras empiezan todos a llorar y le responden que en modo alguno lo permitirán, pues serÃa una gran calamidad que recibiera muerte siendo tan joven, ya que aún podrÃa lograr grandes honores. Él contesta que por más que le aconsejen no podrán quitarle del corazón su deseo, «y no temáis que Claudás me mate, pues sé que quiere retenerme en su prisión».
Una vez más le responden que no lo permitirán, porque si Farién lo supiera, perderÃa la razón y darÃa muerte a todos los que estaban en el consejo.
—Por él —contesta Lambegue— no os preocupéis, pues he tomado mi decisión con su consentimiento.
Al punto van a buscarlo y le cuenta lo que su sobrino acababa de decirles. Farién responde que si tanto deseo tiene, que no se lo impedirá, pues no podrÃa morir de muerte más honrosa. Ante tal decisión, envÃan a Leonches de Paerne para que le pregunte a Claudás cómo les asegurará que, cuando Lambegue sea su prisionero, no tomará represalias por la discusión que habÃan tenido.