Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El rey le contesta que lo hará como ellos quieran.
—Desean que se lo juréis —le dice Lambegue— delante de ellos y ante los más nobles de vuestra corte.
Claudás lo acepta y añade:
—Ellos me jurarán que no dieron muerte a mi hijo, ni aconsejaron que lo mataran.
—Lo harán con mucho gusto.
Fijan para el dÃa siguiente el encuentro y para mayor seguridad asà se lo promete Leonches a Claudás y el rey al mensajero.
Por la mañana se hicieron los juramentos por ambas partes, y devolvieron los prisioneros de Claudás, pues tal era el acuerdo. Entonces, se dirigió Farién a su sobrino y le dijo:
—Buen sobrino Lambegue, vais hacia la muerte más alta que ha recibido ningún caballero; antes de marcharos os confesaréis, pues asà lo deseo.
—¿Por qué, señor, acaso teméis que muera?
—SÃ, ciertamente; estoy seguro de que no podrás librarte.