Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Después de hablar así, le han entregado sus armas. Tras armarse y montar a caballo, encomienda a Dios a todos y se marcha sin permitir que nadie lo acompañe, y con la cara tan alegre que la gente se admira. Farién y los otros que están con él no están nada contentos, antes bien, manifiestan tal dolor por toda la ciudad de Gaunes que parece que han perdido lo que más querían en el mundo.
Lambegue cabalga hasta llegar al pabellón de Claudás; desmonta y se encuentra al rey armado con todas sus armas, pues sabía que el sobrino de Farién iba a ir del mismo modo; a su lado estaban unos cuantos caballeros suyos armados también, porque Claudás no se consideraba muy seguro si Lambegue llevaba armas, pues los tres prisioneros le habían contado cómo lo había hecho todo por su propia voluntad, ya que nadie se atrevió a pedírselo.