Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor caballero, vos que queréis tener a esta doncella por mujer, os prohÃbo que hagáis más de lo que ya habéis hecho, pues sois tan malvado y tan desleal que no debéis tener por mujer a una doncella tan importante.
—Por Dios, eso no lo podréis probar.
—Sà que lo haré; eso y más, pues os probaré que sois desleal, ya que matasteis a vuestro sobrino, si es que os atrevéis a defenderlo.
El caballero contesta que fijen un dÃa.
—Por nuestra fe —dicen los otros—, no tendréis un dÃa fijado: ya que os acusa de traición, defendeos ahora mismo, y si no lo hacéis, la traición será reconocida y os tendremos por culpable de lo que se os acusa.
Al ver que no puede escapar sin batalla, no sabe qué hacer, pues piensa que es muy temible el que le acusa de este asunto; por otra parte, se siente culpable del daño y de la traición, y eso es lo que más le retiene: piensa que entregará su gaje a la vista de todos los que hay en el lugar, y cuando tenga que ir a armarse, montará a caballo y se irá fuera de la tierra y asà quedará libre de ese combate, que no quiere emprender de ninguna forma pues era el más cobarde de todos los hombres.