Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Buen señor —le dice a Lanzarote—, estoy dispuesto a defenderme de vuestra acusación, si es que os atrevéis a llevarla adelante.
Le da su gaje en la mano a la reina, su hermana, y ésta lo recibe. Lanzarote se adelanta y dice que esperará para todo, y que está dispuesto a probarlo; tiende su gaje y la reina lo recoge. Entonces, el caballero finge que va a buscar las armas, va al patio de su hermana y toma el mejor caballo, monta y se marcha dando un rodeo, de calle en calle, hasta que llega a la puerta del castillo. Cuando ya está fuera, galopa muy deprisa y se aleja de la ciudad tanto como puede, como quien no tiene intención de regresar. Un criado se dirige a Lanzarote, que estaba esperando con los demás a que volviera el caballero, y le dice:
—Señor, esperáis en vano al que tiene que combatir contra vos, pues hace mucho rato que se marchó y puede estar ya a dos leguas de aquà o más.
Al oÃrlo, la reina exclama que Dios le ayude, y que ha tenido suerte; los otros dicen lo mismo. Lanzarote se dirige entonces a la reina:
—Señora, ya que hemos quedado libres del caballero que se ofreció a combatir ante vos, os ruego que le devolváis su tierra, libre, a esta doncella, que es hija del duque de Rocedón, de forma que ella pueda hacer según su voluntad y ser señora de sus posesiones, tal como debe.