Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Tened por seguro, señora, que mientras yo viva nadie obtendrá nada de mi persona, sino que guardaré por amor hacia él y a su nobleza mi virginidad hasta la muerte. Se lo prometà y lo mantendré. Después de que se curara y de que sanara se marchó y le pedà como recompensa por mi servicio alguna de sus joyas y él me dio esta correa, por lo que estoy muy contenta y la guardaré por amor mientras viva. Señora, ya os he contado todo rápidamente y mi relación con él y cómo lo amé tanto: sé ciertamente que no os he mentido en nada.
—Por Dios, entonces debéis quedaros con ese cinturón, pues lo habéis merecido con lealtad; maldito sea quien se enfade con vos por eso, porque por mi cabeza nunca hubo una doncella que amara tan fielmente a un caballero como vos. Si la dama os odiara por ello, cometerÃa una gran villanÃa, porque no le hicisteis nada malo con su amigo, al contrario, defendisteis bien su amor hacia vos. Por la verdad que me habéis contado de forma tan correcta, os ayudaré a que hagáis las paces con la dama, que nunca os vuelva a reclamar nada.
—Señora, muchas gracias, por Dios.
—Quedaos hoy conmigo y mañana también; mientras estéis en esta tierra permaneced a mi lado, pues me agrada mucho vuestra compañÃa, tenedlo por seguro.
La doncella le dice que se quedará con gusto y le da las gracias.