Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Con esto Lanzarote se marchó de la abadía y emprendió el camino por el que habían llegado los otros, diciéndose a sí mismo:
—Por mi fe, no debería llevar armas más que el que ha vencido a los mejores caballeros del mundo, y, por mi cabeza, nunca pensé que hubiera en el mundo un caballero, por valiente que fuera, capaz de derrotar a tantos paladines como ha hecho éste.
Monta a caballo, se cuelga el escudo del cuello, pide una lanza y se la traen fuerte y resistente, de afilada punta. Se marcha y cabalga hacia el bosque muy decidido, hasta que llega al pie del monte, donde encuentra la cruz de la que le habían hablado. La mira y ve las letras recién escritas, según le parecía, que dicen: «Desde hace veinte años, no subió ningún caballero que no fuera muerto o apresado, al menos, salvo uno solo, que sale del alto linaje del rey David».
Se queda sorprendido por estas letras y no sabe qué decir; a pesar de todo, emprende el camino. Todavía era temprano, la hora de prima. Mira a la derecha y ve un ermitaño en una casa muy pequeña, pobre y derruida. Se dirige hacia allí, lo saluda y él le contesta que sea bienvenido como el mejor caballero que nunca llevó armas: