Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote ha caminado hasta llegar arriba. Allí encuentra uno de los sicómoros más hermosos de cuantos ha visto en su vida; ve un caballo fuerte y rápido, cubierto de jaeces negros, atado a una de las ramas; a su lado había diez lanzas de puntas agudas y cortantes, y bajo una rama pequeña colgaba un cuerno de marfil con cercos de oro y plata; cerca de allí había un pabellón hermoso y rico. Lanzarote deja la lanza que había llevado hasta la cumbre de la colina y se dirige adonde ve el pabellón plantado: allí encuentra a un enano que estaba acostado en una cama muy hermosa. Lanzarote lo saluda al verlo y el enano se pone en pie encolerizado y coge un palo que había a su lado, lo levanta y golpea con él a Lanzarote en el yelmo, sujetándolo con las dos manos, pues era débil y de poca fuerza. Lanzarote se adelanta y le arranca el palo de los puños; luego le pregunta por qué le ha golpeado.
—¿Golpeado? ¿Tenéis vergüenza?
—Por Dios, siento gran honor porque una persona tan importante como vos habéis puesto la mano encima de mí.
—Ciertamente hoy mismo tendréis mayor vergüenza que la que os he podido causar.
—¿Cómo lo sabes? Mala caída tengas.
—Bien lo sé. ¿No habéis venido aquí a combatir contra mi señor, el mejor caballero de esta tierra, que se llama la Colina Prohibida?