Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor caballero que me habéis expulsado de vuestra casa, sabed que no me iré y me quedaré a pesar vuestro, queráis o no. En mala hora hablasteis con tanto orgullo, pues moriréis.
Levanta la espada para golpearle y el caballero esquiva el golpe, que le resbala por el yelmo y le cae en el hombro izquierdo, rompiéndole las mallas de la cota como si fuera de tela; la espada cortante se le mete en el hueso y en la carne y le hace caer el hombro con el brazo. Al sentirse en tan mal estado, lanza un grito dolorosÃsimo y dice: «¡Ay, Dios, muerto soy!». Se desmaya por el dolor que siente y cae al suelo. Empieza el griterÃo allà y la doncella inicia un duelo extraordinario, desmayándose con frecuencia y a menudo. Cuando el caballero ve muerto al otro, que era hermano suyo, se prepara a vengarle con todas sus fuerzas y dice:
—Señor, no sé quién sois, pero me habéis afrentado para siempre matando a mi hermano: me podrÃais tener por malvado y cobarde si no os hiciera que lo pagarais caro.