Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago A continuación toma la espada. Cuando Lanzarote ve que quiere empezar la pelea, no espera a que le golpee, pues estaba enloquecido por el enfado que le habÃa provocado, y levanta la espada golpeándole en la cabeza con tanta fuerza que le hace caer en el suelo completamente aturdido; luego vuelve a meter la espada en la vaina, lo sujeta por el yelmo y le tira de él con tanta violencia que le rompe los lazos y se lo arranca; empieza a golpearle con el mismo yelmo en la cabeza de tal modo que piensa que va a morir. Pide piedad, diciendo:
—Noble caballero, por Dios, no me mates; déjame vivir y harás bien, pues con mi muerte no ganarÃas nada.
—Si me quieres perdonar la muerte de tu hermano, te dejaré.
El caballero le perdona con mucho gusto, contento por haber podido escapar con vida.
—Ahora te ruego —añade Lanzarote— que si conoces algún refugio cerca de aquà me lleves para albergarme, pues aquà no me quedaré en modo alguno si encuentro alojamiento en otro sitio.
—Señor, cerca de aquà hay una ermita a la que os puedo llevar si queréis. Creo que allà recibiréis buen albergue, si asà lo deseáis, porque no hay caballero que acuda que no sea bien acogido.
—Llevadme allÃ, pues ya me gustarÃa estar.