Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Monta a caballo y emprende el camino hacia la ermita. Cuando llega, golpea a la puerta hasta que un ermitaño sale a un ventanuco que daba al camino y les pregunta quiénes son. Lanzarote le contesta que es un caballero andante que necesitaría descanso y albergue, si lo pudiera obtener. Le responde el ermitaño que le alojará con mucho gusto, ya que es caballero andante. Baja a la puerta y hace que la abra un clérigo suyo; Lanzarote entra y descabalga. Entonces regresa el caballero al pabellón en el que había dejado a su hermano herido de muerte. Lanzarote permanece durante toda la noche con el ermitaño, que le proporciona a él y a su caballo lo mejor que puede. Por la mañana, después de oír misa, se marchó de allí encomendando a Dios al santo hombre y cabalgó por el bosque dando vueltas en busca de noticias de Boores; pero en todo el día no encontró quien le diera nuevas; lo buscó durante gran parte de la jornada igual que Boores había hecho con él.