Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El rey se pasó todo el día en el bosque y cazó hasta el atardecer; después, regresó por un sendero que se unía al camino: entonces vio a su derecha a la comitiva de la Dama del Lago; a la cabeza iban dos muchachos a pie que conducían dos acémilas blancas; encima de una había un pabellón ligero, que era de los más ricos y hermosos que se podían ver; la otra llevaba la ropa del muchacho que iba a ser armado caballero, un vestido para mudarse y unas calzas. Después de las dos acémilas avanzaban dos escuderos montados en sendos rocines blancos: uno, llevaba un escudo blanco, nuevo; el otro, un yelmo hermoso y bello. Tras ellos cabalgaban otros dos, uno de los cuales llevaba la blanca lanza. A continuación, numerosos servidores y escuderos; luego, las tres doncellas y los caballeros, todos ellos montados en blancos caballos. Los de la comitiva marchaban de dos en dos por el camino y, al final, los últimos eran la dama y el muchacho; ella le iba enseñando cómo debía comportarse en la corte del rey Arturo y en todas las demás cortes a las que fuera, y le pide por su amor que sea armado caballero el domingo, pues así lo quiere ella y si no, recibiría un gran daño. Él le contesta que no lo retrasará, pues también lo desea.