Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El cortejo se acerca adonde está el rey, que con su acompañamiento lo contemplan muy admirados porque iban todos vestidos de blanco y montaban caballos blancos. El rey se los indicó a mi señor Galván y a mi señor Yvaín diciéndoles que nunca habían visto un séquito de tanta gente que cabalgara de modo tan acompasado.
La dama se entera de que es el rey y entonces acelera el paso, adelanta a toda la comitiva con el muchacho y se detiene ante el rey que la estaba esperando desde que había visto que empezaba a adelantar a los otros, pues pensaba que quería hablar con él. La dama vestía un blanco jamete, con cota y manto de armiño y montaba en un palafrén pequeño de dulce caminar, que era tan hermoso y bien proporcionado que resultaría difícil encontrar uno mejor. El animal iba enjaezado ricamente: el freno era de fina plata pura, igual que el petral y los estribos; la silla era de marfil y estaba tallada con habilidad, representando imágenes de damas y de caballeros; las gualdrapas eran blancas, llegaban casi al suelo y estaban hechas con el mismo jamete de la dama.
Tal aspecto tenían la dama y su palafrén cuando se detuvieron ante el rey. A su lado iba el muchacho, vestido con una hermosa blanqueta de Bretaña: era hermoso, bien proporcionado, y cabalgaba sobre un caballo de caza fuerte y veloz.