Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La dama se retira la toca de la boca y saluda al rey, pero no lo hace lo bastante deprisa, y el rey se le adelanta.
—Señor —le dice ella— que Dios os bendiga como al mejor rey de la tierra. Arturo, he venido de muy lejos a veros y a pediros un don que no me debéis negar, pues por concedérmelo no tendréis daño, afrenta, ni mal, y no os costará nada.
—Doncella, aunque me costara mucho, si no me causa afrenta, ni daño a mis amigos, os lo concederÃa. Decidme de qué se trata, pues tendrÃa que ser algo demasiado grande para negároslo.
—Señor, muchas gracias. Os pido que arméis caballero a este servidor mÃo, dándole todas las armas y el arnés que ha traÃdo, y que lo hagáis cuando él diga.