Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago No hubo nadie que se atreviera a hablar contra estas palabras y todos dijeron que el senescal habÃa dicho bien. Claudás contesta que ciertamente asà lo habÃa hecho. Manda escribir letras selladas con su sello y convoca al criado más rápido de su mesnada, al que le dan un caballo y le entregan las cartas; le ordena:
—Ve a Roma y cuando veas a Tiberio César el emperador, que es señor mÃo, salúdalo de mi parte y entrégale estas cartas.
El criado responde que cumplirá con el mensaje; toma las cartas y se pone en camino. Claudás, mientras tanto, toma consejo de su gente y les pregunta:
—¿Qué puedo hacer con mis hombres de esta tierra, pues temo que al final me fallen y me traicionen porque no soy su señor natural? Os ruego que me aconsejéis qué puedo hacer.