Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Lanzarote, Lanzarote, mi señor YvaÃn os saluda y os pide que le socorramos, que lo necesitan, pues los refuerzos de Roma, que son muy numerosos, han acudido a apoyar a Claudás.
Al oÃr estas palabras, Lanzarote se queda muy preocupado y contesta diciendo:
—Señor, ya que me llama, iré con mucho gusto y asà debo hacerlo.
—Por Dios, yo también iré y os daré compañÃa, y llevaré tanta gente a mi lado que Claudás será muy insensato si me espera esta vez.
—Señor, salva sea vuestra gracia, no lo haréis; esta necesidad será cubierta sin vos, y no es justo que os esforcéis tanto por mÃ.
El rey se enfadó por esto con Lanzarote más que con nada de lo que habÃa dicho nunca, ya que Lanzarote le habÃa servido muchas veces tanto que no pensaba que le hubiera recompensado la mitad de su servicio, ni aunque le diera el reino de Logres: por eso se quedó bien preocupado, como demostró, pues apenas llegó a Camalot y le contó a la reina las noticias, envió por todas partes cartas selladas con su sello ordenando, a todos los que habÃan recibido tierras de él, que acudieran tan pronto como pudieran, de tal forma que antes de que hubieran pasado quince dÃas se podÃa ver en su residencia a más de doce mil que eran buenos caballeros y buenos servidores.