Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor caballero, os ruego por la cosa que más améis que me digáis lo que os voy a preguntar y tened por seguro, buen señor, que no lo pregunto por vuestro mal, sino porque estaré más a gusto el resto de mi vida si puedo saber quién sois.
Cuando Lanzarote ve que el caballero lo conjura justamente por la cosa por la que más a disgusto está, lo siente tanto como nunca y le contesta de inmediato:
—Señor caballero, no sois cortés ni bien educado. ¿Acaso sabéis si me pesa lo que me habéis dicho? Os lo diré, pero mientras viva no os amaré y os causaré daño siempre que pueda, menos aquÃ. Sabed que soy el Caballero Desgraciado y me llamo Lanzarote del Lago, al que en mala hora visteis si tengo ocasión de demostrároslo, por lo que me habéis preguntado. No se lo hubiera dicho a nadie, de no ser por una razón muy importante.
A continuación empiezan a llorarle los ojos y se queda pensativo y tan triste que no podrÃa más, al parecer. Cuando el caballero ve a Lanzarote tan apesadumbrado por lo que le habÃa preguntado, se arrodilla ante él y le pide perdón con las manos juntas, diciéndole: