Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, por Dios, no os pese lo que os he preguntado. En verdad, pensaba que os hacía un gran honor con esa pregunta, pues bien creía que erais Lanzarote; no os preocupe, buen señor, que conozca la verdad, pues tened por seguro que mientras que esté en esta tierra y vos os queráis ocultar, no seréis descubierto por mí; os lo prometo como caballero leal.
—Entonces, os perdono, ya que me prometéis mantener ese juramento.
De esta forma le habla Lanzarote al caballero. Cuando el rey llegó a la sala de abajo y encontró a su hija, le dijo:
—Bella hija, os puedo decir algo extraordinario de Lanzarote, pues se ha curado y ha recobrado el juicio.
Y le cuenta cómo Lanzarote le había pedido que lo pusiera en un lugar lejos de la gente, pues no quería estar con ellos para no ser encontrado por los de la Mesa Redonda cuando emprendieran su búsqueda.