Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando el caballero que lo habÃa herido lo oyó, comenzó a reÃr, se acercó a él y le dijo:
—Buen señor, os entrego mi espada, si queréis; no combatiré más contra vos.
—Ni yo.
—Por la Santa Cruz, ahora dejaréis libre a la doncella.
—Asà lo haremos; ¿sabéis por qué? Porque vemos que tenéis un corazón demasiado grande y llegaréis a realizar notables proezas. Pero estáis tan malherido que moriréis si os agraváis un poco. Por eso os hacemos este favor.
—No me importa por qué lo hacéis, sino que la doncella quede libre. Entregádmela, pues asà lo deseo.
—Con mucho gusto.
Uno de ellos saca una llave, la arroja al prado y dice:
—Doncella, soltad esa barca y venid en ella, pues este caballero os ha conquistado.