Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Al dejar a los reyes, el Caballero Blanco cabalgó directamente en busca de mi señor Galván y de sus otros compañeros, y al estar con ellos, les dijo:
—Señores, os dejo en libertad con la condición de que esta noche la paséis aquí y que mañana vayáis a la Dolorosa Guardia; allí encontraréis al rey y a mi señora: saludadlos a ambos de mi parte y dadles las gracias, pues por ellos habéis salido de la prisión, porque ha sido por ellos, sabedlo.
—Ay, señor —dice Galván—, decidnos quién sois.
—Señor, soy un caballero; no os puedo decir nada más ahora, y os ruego que no lo toméis a mal.
Los encomienda a Dios y cabalga cuanto puede durante la noche hacia el monasterio en el que había dejado a sus escuderos. Durmió en casa de un vasallo y por la mañana, muy temprano, volvió a ponerse en marcha, tomando el camino que le indicó el vasallo.
Ahora no se hablará más de él. La historia vuelve a mi señor Galván y a su tío el rey.