Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Cuando el rey se levantó por la mañana y salió al patio delante de su alojamiento, no sabía qué hacer. En el torreón del guardián que había avisado de la llegada del día había dos doncellas que estaban en una sala debajo del puesto de guardia: eran las que había enviado la Dama del Lago. La que había llevado los escudos se acercó a las ventanas y al ver a la reina la llamó, diciéndole:
—Señora, tuvisteis un buen alojamiento esta noche y yo lo tuve muy malo.
La reina levanta la cabeza y la ve.
—Doncella, no sabía que estuvierais aquí. ¿Os puedo ayudar?
—Señora, sí, muy bien.
—¿Cómo?
—No os lo voy a decir ahora.
Le contestó así porque sospechaba que el Caballero Blanco estaba enamorado de la reina y pensaba que ella le correspondía; su sospecha se apoyaba en que él no había querido irse del castillo sin verla y en que la otra doncella le había contado que lo había visto completamente abstraído en ella el día que el rey pasó la primera puerta.