Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Mientras que la reina y la doncella estaban hablando, llega una gran comitiva de caballeros y pasa la puerta: era mi señor Galván y sus compañeros. Fue grande la alegrÃa que tuvo entonces el rey; besa a su sobrino y a todos los demás y le pregunta que en dónde han estado.
—Por mi fe —contesta Galván—, no lo sabemos; fuimos llevados a un castillo pequeño pensando que nos iban a dar alojamiento allÃ, pero nos hicieron prisioneros. Pero nos ha liberado un caballero diciéndonos que os lo agradeciéramos a vos y a mi señora.
—¿Sabéis quién es? —pregunta el rey.
Le contesta que no, pero que llevaba un escudo de plata con tres bandas rojas.
—Oh —dice la reina—, es vuestro caballero, el que se fue ayer por la tarde cuando gritaban las gentes.
—¿Lo habéis visto desarmado? —le pregunta el rey a Galván.
—No, pues nunca se quitó el yelmo, por eso sospecho que lo conocÃa alguno de los que estábamos allÃ.
—Ahora ya me puedo ir —concluye el rey.
La doncella del torreón lo oye y le grita:
—¿Cómo, rey Arturo, te vas a ir dejándome prisionera y sin saber ninguno de los secretos de aquà dentro?
—Doncella, siento no conocerlos.