Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ya que me lo aconsejáis, lo haré, pero no volveré al lugar de donde venimos, sino que iremos a casa de un ermitaño, muy buen hombre, que conozco.
Toman juntos el camino, pues el médico no lo quiere dejar hasta la asamblea; de ese modo llegan a casa del ermitaño Plaisseis, que tal era su nombre, que fue el que había tenido prisionero a Brandín de las Islas, señor de la Dolorosa Guardia.
El ermitaño se alegró al verlo, recibiéndolo con grandes honores, pero se preocupó mucho al ver las heridas del caballero. Allí se quedaron hasta que el médico le dijo que ya estaba más sano y salvo de cuerpo y de miembros de lo que nunca había estado, y aún faltaban quince días para la asamblea.
Y ahora la historia vuelve a dejar de hablar de él y de su acompañamiento y vuelve a mi señor Galván.