Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Va hacia el bosque —se lo señala—, id deprisa, pues hace ya un rato.
El caballero pica espuelas y va hacia donde le ha indicado, aunque deja ir al caballo por donde quiere, porque no cesa de contemplar a la reina. El caballero tenía ganas de beber, se dirige hacia el río y entra en él. La orilla era alta y el río hondo, pues no había un vado en el sitio donde estaba la reina, sino que el agua daba en la pared de las casas. Cuando el caballo llega allí, no puede salir, se vuelve hacia atrás y nada hasta cansarse. El río era tan profundo que el caballo empieza a perder el aliento: el agua llega a los hombros del caballero, que no hace nada para salir, sino que deja que el animal vaya por donde quiera. Cuando la reina lo ve en semejante peligro, empieza a gritar: «¡Santa María!». Entonces se presenta Yvaín, hijo del rey Urién, preparado come estaba para ir al bosque, porque pensaba haberse levantado temprano, pero se había entretenido demasiado. Mi señor Yvaín se dirigió a él montado en un caballo de caza fuerte; llevaba arco y carcaj, y el sol estaba ya alto y calentaba, como puede calentar el sol entre los días de Todos los Santos y de Navidad.
Había ido a la sala y había preguntado por el rey; cuando le dijeron que ya se había marchado, pregunta que dónde está la reina, y le dicen que en la galería. Mi señor Yvaín fue allí entonces; cuando lo ve la reina, le empieza a gritar: