Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¡Señor Yvaín, en el río se está ahogando un caballero!
—¡Por Dios! ¿Cómo?
—Buen señor, su caballo se ha metido en el agua con él, y se va a ahogar.
Cuando mi señor Yvaín lo ve en tal peligro, siente una gran compasión, se dirige hacia allí y entra en el agua —así lo cuenta la historia—, metiéndose hasta el cuello; el caballo estaba tan cansado y tan aturdido que no le servía de nada, y el agua ya se había cerrado una vez por encima del yelmo del caballero. Mi señor Yvaín le sujeta el caballo por el freno, lo lleva a la orilla y lo saca del agua; el caballero estaba completamente mojado, cuerpo y armas.
Mi señor Yvaín le pregunta:
—Buen señor, ¿quién sois, y cómo os habéis metido en el río?
—Señor, soy un caballero, y estaba abrevando a mi caballo.
—De mala manera lo hacíais, pues por poco no os habéis ahogado. ¿A dónde vais?
—Señor, seguía a un caballero.