Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Mi señor Yvaín lo reconocería si llevara el escudo que tuvo en la asamblea, pero lo había dejado en casa del caballero al que iba siguiendo, y había tomado uno viejo y oxidado, y por ése pensó su huésped que sería conocido en la corte del rey Arturo. Mi señor Yvaín lo tuvo en poco, pensando que era un caballero de escasa calidad. Le pregunta si va a seguir al caballero, a lo que le responde que sí; lo acompaña al vado; atraviesa y empieza a contemplar a la reina, y la corriente arrastra a su caballo.
Después de salir del río no había cabalgado mucho cuando se encontró con Daguenet el Loco, que le pregunta que a dónde va, pero él está pensativo y no le contesta. Daguenet le dice entonces:
—Consideraos prisionero.
Se lo lleva sin ninguna oposición por parte del caballero.
Mientras tanto, mi señor Yvaín había vuelto al lado de la reina, y ella le dice:
—Ciertamente, ese caballero se hubiera ahogado si no hubierais estado vos.
—Señora, en mala hora sería, pues era muy hermoso.
—Es admirable que se haya ido en busca del otro.
No había pasado mucho tiempo cuando lo vieron llegar con Daguenet.