Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora —le dice YvaÃn a la reina—, yo respondo por él; si vos me avaláis ante Daguenet, lo dejo ir.
—¿S�, le pregunta riéndose. De acuerdo, os avalaré.
—Entonces, lo dejo en libertad.
Mi señor YvaÃn le devuelve la lanza, lo acompaña por las escaleras y le indica el vado:
—Buen señor, ése es el vado y ése es el camino que tomó el caballero al que ibais siguiendo.
Atraviesa el vado y toma el camino del bosque tras el caballero. Mi señor YvaÃn regresa a su albergue con prisa y monta sin calzarse las espuelas, para seguir de lejos al caballero por el bosque, pues no quiere que se dé cuenta.
El caballero entra en el bosque y allà ve al caballero al que iba siguiendo y sobre una cuesta ve el gonfalón de una lanza: se dirige hacia allà y, al llegar, empieza a hablar con el caballero:
—Señor caballero, os he seguido hasta alcanzaros, decidme, ¿qué queréis?
—Quiero que me entreguéis vuestro caballo y vuestras armas.
—No lo haré.
—Sà que lo haréis, queráis o no, pues os los quitaré a la fuerza.
—No lo conseguiréis, mientras yo pueda.