Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La arena estaba mojada y el agua le entra en los ojos: los cierra, luego los vuelve a abrir y oye todo el ruido que hay a su alrededor. Presta atención y ve al rey Primer Vencido que está muy cerca. Pica espuelas a su caballo, baja la lanza y va contra él. El rey le golpea en medio del pecho: su loriga era fuerte, no puede pasarla y la lanza vuela hecha pedazos. Por su parte, el caballero le golpea con tanta fuerza que lo derriba al suelo, a él y a su caballo. Cuando el caballo se vuelve a levantar, el muchacho que le había quitado el escudo y se lo había puesto al cuello, lo sujeta por el freno.
El caballero ni siquiera lo miró: si hubiera querido podría haberlo cogido antes que el joven, pero no le interesaba eso. Entonces se acerca el muchacho que le había cogido su escudo y se lo pone al cuello:
—Tomad, señor —le dice—, será mejor empleado de lo que yo creía.
El caballero presta atención y ve que el joven le está poniendo el escudo; no se extraña de nada, sino que se limita a cogerlo. Los compañeros del rey vencido pican espuelas al ver a su señor en el suelo. Las huestes del rey Arturo se preparan, llegan al vado y atraviesan el río.
Se enfrentan unos caballeros con otros. El del escudo rojo galopa hacia uno de los hombres del rey vencido; lo golpea, derribándolo, y su lanza vuela hecha pedazos. Tras él se acerca un muchacho y toma el caballo.