Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Tal era la causa del llanto y de las risas que viste. Me hubiera pesado mucho perder a un caballero semejante: monté en cuanto terminó la misa y lo encontré como bien pudiste apreciar; lo golpeé porque con él puedo hacer según mi voluntad, ya que me teme más que a nadie y me lo traje aquí sin que opusiera ninguna resistencia.
Ya has oído cómo se llama el caballero y por qué lo golpeé y me lo traje, y por qué se llevó el escudo. Tú me has prometido combatir contra él o contra uno mejor que él, pero temo que te escapes, pues bien sé que eres uno de los peores hombres del mundo.
Mi señor Galván no respondió y se quedó triste porque le habían matado su caballo.
En ese momento salió un criado de la cueva y dijo que ya estaba preparada la comida; el enano hace que desarmen a mi señor Galván y se sientan a comer. Al poco tiempo, el enano mira hacia el prado y ve a una doncella que se acerca velozmente montada sobre un palafrén empapado en sudor; se vuelve entonces hacia su sobrina y hacia Héctor y les dice que en breve tendrán noticias. En esto llega la doncella, y no faltó quien le sujetara el palafrén. Saluda al enano y a su sobrina de parte de su señora, y le entrega a aquel unas cartas. Al terminar de leerlas se echa a reír con descaro y a la vez maldice el corazón de las mujeres, en quienes no confía.