Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El caballero se dirige a la dama, mientras todos exclaman: «¡Es Segurades!».
Todos rodean lo mejor que pueden a la dama, intentando oÃr las palabras del caballero, que empieza a hablar en voz tan alta que una gran parte de los reunidos allà pudieron oÃrlo sin dificultad:
—Señora —dice—, quiero que sepáis vos y todos los que aquà están, que hoy termina y se acaba el plazo acordado, y tan pronto como yo haya vencido a vuestro caballero, deberán ser cumplidas las promesas que se me hicieron.
La dama está tan asustada que no puede hablar, tanto le aterra.
Entonces se adelanta mi señor Galván y dice:
—Buen señor, queremos que sean recordadas las condiciones ante mi señora y ante todas estas gentes que están aquÃ.
—No he sido convocado a juicio —responde Segurades—, y no pienso contestar.
—Por mi fe —exclama mi señor Galván—, obraréis mal si no repetÃs las condiciones; las conocerÃan quienes ahora las ignoran.
—Por Dios, vos no las conoceréis. ¿Qué más os da?