Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ciertamente —contesta—, cuando vi que habÃa derrotado a mi tÃo, decidà ir antes que él al bosque en el que iba a entrar, y allà le podrÃa vencer sin dificultad, pues estaba cansado y sin fuerzas. Le ataqué, rompà en él mi lanza, desenvainé la espada y me enfrenté cuerpo a cuerpo; él no se dignó ni en desenvainar su espada: me arrancó el yelmo de la cabeza y me dejó en el estado en que me veis, y luego me hizo prometer que, de su parte, me entregarÃa a mi señora como prisionero.
Al oÃrlo la dama, se santigua y dice:
—¡Ay, desgraciada de mÃ! Puedo considerarme muerta, pues por mi gran desdicha he perdido a aquel que me habÃa devuelto la alegrÃa y la honra.
Canagues le contesta que no lo encontrarán fácilmente, pues se marchó muy deprisa; no obstante, Héctor sale tras él, acompañado por más de cuarenta. Mientras tanto, el criado que habÃa seguido a mi señor Galván le da alcance y le dice:
—Señor, señor, que Dios os dé buena noche, pues en el dÃa de hoy habéis tenido grandes esfuerzos y mayores honores.
Mi señor Galván le devuelve el saludo y le pregunta quién es.