Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Me ha pedido que no interceda ante ella por el enano, pero de todas formas voy a hacerlo. Ella pensará que le ruego que se quede, a pesar de que me ha dicho que no va a quedarse si no os quedáis vos; me ha dicho también que si os pido un don y vos me lo otorgáis, que ella me concederá otro: pensará que le voy a pedir que se quede, pero haré que el enano sea puesto en libertad, tenedlo por seguro.
—¡Ay, señora! —exclama la doncella—, ¡qué bien habéis hablado!
Con esto se marcha y la reina se dirige a la dama de Roestoc y le pide un don, a lo que le contesta:
—Señora, no me pidáis nada que sea ultrajante; esta doncella tiene mucho que hacer por su tierra.
—No os lamentéis, pues todavÃa no sabéis qué es lo que os voy a pedir.
La dama de Roestoc dice que lo otorgará, si la doncella lo concede antes.
La reina hace que la doncella acepte, y a continuación hace que las dos prometan que cumplirán la palabra dada.