Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Si tenéis que hacerlo obligada, os pesará y lo sentiréis.
—Ya lo veremos.
A continuación se levanta, y la reina le dice a la dama de Roestoc que por nada, ni siquiera a cambio de su propia vida, le darÃa a la doncella ninguna cosa suya, y se lo jura por la fe que le debe al rey Arturo, de quien es esposa. La dama escucha estas palabras con cara triste, pero está muy contenta; luego, la dama le dice al enano que le entrega sus posesiones y le toma el juramento, advirtiéndole que si perjura, lo tratará de tal forma que no le quedará un surco de tierra, ni ninguna otra propiedad.
La doncella sale de la habitación, triste y llorando amargamente; se encuentra con Héctor, que le pregunta qué le ocurre, pero ella no le contesta, sino que mientras continúa la marcha dice para sà misma:
—¡Ay, desgraciada de mÃ! ¡Cómo me ha engañado la que siempre engaña!
Héctor no consigue sacarle más, a pesar de las súplicas que le hace, y de tal modo va tras ella hasta su alojamiento. La doncella se ha acostado sobre una cama, lamentándose tanto que nadie puede sacarle una palabra. Cuando Héctor ve que no quiere decirle el motivo de su tristeza, se dirige al enano y le pregunta qué le ha pasado. El enano le cuenta la verdad de todo y el juramento que habÃa hecho.