Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, es justo que os crea; bendito sea Dios que la ha traÃdo tan cerca. Señora —añade—, el caballero que libró vuestro combate contra Segurades, os hace saber que si estuviera presente en un momento en que vos lo necesitarais, os olvidarÃa del mismo modo que vos os habéis olvidado de él, y que ni vos, ni ningún otro se lo podrÃais reprochar, pues vos lo habéis despreciado; ahora, yo verÃa con mucho gusto a vuestro senescal y a Héctor.
Avanzan los dos y piden noticias del caballero; él se las da tal como deseaban oÃrlas, y le dice al senescal:
—Señor, el caballero que combatió contra Segurades por esta dama, os saluda como a quien tiene por señor y amigo, y me envÃa a vuestra prisión, a sabiendas de que no me haréis daño, ni cometeréis villanÃa alguna conmigo.
El senescal lo recibe con gran alegrÃa, diciendo que por el afecto que le tiene será muy bien acogido.
—Señor —se dirige el caballero a Héctor—, a vos os agradece que le llevarais la lanza cuando iba a entrar en combate.